Obama y sus dos caras.

doscaras1Cuando parecía que el lobo había pactado con la Caperucita Roja después de haberla asustado por más de 50 años, recordó que en el bosque hay animales mucho más voraces que él y que podrían hacerle pasar momentos pocos agradables en los próximos años si finalmente corroboraban de sus “buenos sentimientos” y “debilidades” con sus vecinos. Un día al despertar pensó como podía volver atrás y entonces encontró una nueva fórmula para agradar a los depredadores de su hábitat…

Efectivamente, pareciera un cuento infantil y no las ideas o políticas del Gobierno más poderoso del mundo. Hace apenas dos meses y medio que la noticia del posible descongelamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba colocó a Barack Obama en la cima de su carrera política; no por ser un estadista de talla mundial sino por tener la capacidad de rectificar un pasado de una política equivocada y fuera de todo contexto mundial. Durante semanas, los medios de prensa del mundo se dejaron llevar, en su gran mayoría por los cantos de “paz” que se respiraban entre las corrientes del Golfo de México y se alistaban para la llegada del momento crucial, cuando ambos pases izaran sus banderas en sus respectivas capitales. El inicio de un camino largo, lleno de obstáculos y especulaciones, pero esperanzador para muchos.

Para el Gobierno de Cuba significaría una puerta para su desarrollo económico, pero también una apertura anticipada, que podría poner a prueba su sistema político. Para los Estados Unidos representaría un acercamiento a su traspatio latinoamericano, hoy muy desfavorable a sus pretensiones políticas. La integración latina ha puesto en Jaque la supervivencia de organizaciones regionales en las que Estados Unidos se encuentra acorralado, precisamente por su posición discriminatoria con respecto a Cuba. La Cumbre de Las Américas, un espacio creado por los propios norteamericanos para aislar a Cuba del contexto latinoamericano, se convirtió en el Boomerang del Gobierno de Estados Unidos, quien accedió a presentar en la próxima cita sus credenciales del “buen vecino”, una vez supo que Cuba había sido invitada a la reunión del continente. La cita se convertía en si misma, en el ultimátum que le daba Latinoamérica a Estados Unidos para que iniciara el camino para el mejoramiento de las relaciones con la mayor isla del Caribe. Latinoamérica pensó que en la Cumbre de abril próximo, finalmente se pudiera hablar con Estados Unidos de la necesidad de que exista “paz” en este lado del planeta. Pero los vientos no soplan a favor de una tranquilidad prolongada sino que se respira desde ya, los olores de la guerra.

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Hace unas horas el mundo volvió a vivir la “otra cara de Obama”. El Presidente norteamericano acaba de anunciar nuevas sanciones para Venezuela, que se refieren específicamente a la ley que el propio presidente Obama firmó el 18 de diciembre del año pasado, con el nombre de “Ley para la defensa de los derechos humanos y la sociedad civil de Venezuela de 2014”; no por casualidad, un día después que anunciara “un cambio de política hacia Cuba”.

La firma de una nueva orden ejecutiva en la que declara una “emergencia nacional” por la amenaza “inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional y a la política exterior de los Estados Unidos, causada por la situación de “inestabilidad” en Venezuela, abre un nuevo episodio de crisis en la región y entra en contradicción peligrosa con los acuerdos de paz que se vienen sucediendo en el continente. Es necesario recordar que situación similar ocurrió en Nicaragua y Panamá en el siglo pasado y recientemente con países como Siria, Irán o Birmania, naciones que tampoco gozan de buenas relaciones con EE.UU. Detrás de este tipo de anuncio, han asomado la cabeza sanciones de todo tipo, a las que se le han sumado otros aliados en el mundo y hasta amenazas de agresión militar contra estos.

Ante tal provocación de guerra, la respuesta del Gobierno cubano no se hizo esperar y eso lo sabía Estados Unidos. Así señala el Gobierno de la Isla al referirse al echo “la declaración suena poco creíble y desnuda y  tiene carácter injerencista” y reafirma más adelante que “el Gobierno Revolucionario de la República de Cuba reitera nuevamente su incondicional apoyo y el de nuestro pueblo a la Revolución bolivariana, al gobierno legítimo del Presidente Nicolás Maduro Moros y al heroico pueblo hermano de Venezuela. Nadie tiene derecho a intervenir en los asuntos internos de un Estado soberano ni a declararlo, sin fundamento alguno, como amenaza a su seguridad nacional. Así como Cuba nunca estuvo sola, Venezuela tampoco lo estará”.

Ya se rumora que esta respuesta de Cuba, podría obligar a rectificar la postura anunciada por Barack Obama a partir del 17 de diciembre pasado con relación a la isla, pues no pocos le echarán en cara, que “ni mostrándole la zanahoria, los Castros cambian”. Los que se sintieron por unas semanas de “alas caídas”, hoy ven cercana la posible revisión de lo que fuera el pasado año, una de las más grandes victorias del régimen cubano por medio siglo en la esfera internacional y una derrota para los aliados de Washington dentro de Cuba.doscaras2La constante ambiguedad de la política del Gobierno de los Estados Unidos con respecto a los países que le son incómodos, resulta cada vez más torpe, carente de todo sentido y áspero. Detrás de cada rostro que pone su trasero en el sillón de la Casa Blanca, siempre habrá que prepararse para enfrentar “dos caras”. Entonces Obama, con cual de tus “dos caras” nos miras ahora.