¿Quiénes son las verdaderas Damas de Blanco en Cuba?

iyabo1“Las que caminan vestidas de blanco por las calles de La Habana y por toda Cuba son las que se están haciendo Santo”, dicen un grupo de jóvenes sentados en el Malecón habanero un domingo ya casi cayendo la noche, al preguntárseles si conocían a las llamadas Damas de Blanco, que con tanta frecuencia la prensa extranjera y medios digitales contrarios al Gobierno en Cuba le dedican espacio.

Coincido con estos muchachos que entre 17 y 23 años trataron de explicarnos con sus palabras y casi adivinando el por qué del atuendo y de las reglas que deben seguir estar personas (hombre o mujer) recién iniciadas en la Regla de Ocha, a las que se le denomina Iyawo.

Hago alusión a este tema porque soy bien apegado a las raíces culturales de mi país, tengo muy buenas relaciones personales con estudiosos de la religión afrocubana y no quisiera que nadie por mala fe, pretenda hacer ver a los turistas que nos visitan, que esas doncellas de blanco, que se encuentran en un proceso de purificación y que a menudo nos las tropezamos en la calle, forman parte del grupo de mujeres conocidas como Damas de Blanco que se oponen al Gobierno y reciben financiamiento de otros países para que no cesen su actividad de oposición. No me preocupa en lo más mínimo las interioridades de la actividad que realizan sino que se pretenda presentar este minúsculo grupo mucho más grande de lo que es, sumándoles las elegantes Iyawo. Estas últimas llegaron para quedarse, pero las llamadas Damas de Blanco existen únicamente por una situación coyuntural.

A la historia de las llamadas Damas de Blanco, le dedicaremos otro espacio, pero hoy me detendré a explicarle a los que nos leen, ¿Quiénes son las verdaderas Damas de Blanco en Cuba?

iyabo2La Regla de Ocha.

Es un complejo religioso cubano que tiene su origen en el culto a los orichas o deidades del panteón de los yoruba sincretizados, entre otros, con los santos de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Esta identificación, en la que por analogías de sus características y atributos se homologó a cada oricha con un santo católico, fue lo que originó la denominación de Santería, que es el término de más frecuente uso entre la población creyente y no creyente en nuestro país.

La iniciación dentro de este sistema religioso debe ser entendida como la acción al químico-espiritual de introducir elementos afines dentro del cuerpo del aleyo (no iniciado) con el objetivo de armonizar al individuo, equilibrar sus energías y restablecer el orden en el organismo para mejorar su destino. No existen estadísticas que ofrezcan datos relacionados con el número de iniciados existentes, aunque su presencia puede advertirse a través del vestuario y atributos religiosos.

Se caracterizan por el uso obligatorio del traje blanco, exponente del proceso de purificación de que han sido objeto con la iniciación. La ropa blanca simboliza la influencia de la fuerza de Obatalá en la vida diaria del iniciado. Es Obatalá oricha mayor, Dueño de todas las Cabezas y se identifica con el color blanco.

Según las normas que rigen el sistema de pautas que deben practicar los iniciados, la apariencia personal del Iyawo es la carta de presentación de su persona y de su Casa de Osha, por lo cual debe vestirse elegante pero sobrio, con sus atributos religiosos y por supuesto, sin adornos corporales que distraigan la atención de lo que es un recién consagrado. Debe evitar las joyas suntuosas, los maquillajes excesivos, los perfumes, entre otros. Según las Reglas, todos los atributos deben ser religiosos y acompañados de humildad y discreción. Deberá estar vestido de blanco durante un año y dieciséis días dentro y fuera de la casa.

Estas reglas igualmente establecen el tipo de ropa a usar, en el caso de la mujer, al salir a la calle debe vestir calzado cerrado, medias largas, blúmer, sayuela y saya, ajustador y blusa de mangas; en la cabeza debe tener puesto quilla y turbante. Para después de los tres primeros meses cambia el hecho de que solamente debe tener un pañuelo para la cabeza y el resto de la indumentaria debe ser totalmente blanca.

Cuando un Iyawó haga las primeras salidas a la calle debe procurar estar bajo techo a las 12 del día y evitar estar en la calle después de la 6 de la tarde, al menos en los tres primeros meses de yaworaje. No debe transitar por caminos ni parajes donde no haya luz, al mismo tiempo no deben caminar debajo del sol directamente. Debe permanecer en su casa la mayor parte del tiempo y salir a la calle sólo por las obligaciones necesarias. Debe salir con sombrilla blanca y caminar por la parte de menos intensidad solar. El Iyawo no sale a la calle cuando se anuncian o están ocurriendo desastres naturales o eventos atmosféricos fuertes y, durante esas inclemencias, no debe pararse en puertas o ventanas.

Durante el tiempo que esté de Iyawó no debe sentarse en parques, no debe pararse en las esquinas de la calle, ni ir a bares, night clubs, cabarets, plazas del mercado, cárceles, ruinas, cementerios, funerarias, entierros ni a hospitales y mucho menos a ver a enfermos de gravedad. Por supuesto, si tiene un familiar cercano enfermo de gravedad puede visitarlo, siempre y cuando haya tomado las medidas necesarias con su padrino. Como Iyawo no debe ir a fiestas públicas, ni a bailes, ni a carnavales o fiestas de disfraces, ni debes estar en concentraciones de personas.

La iniciación es considerada, quizás, la ceremonia más importante, compleja y secreta de la Osha, ya que en ella el que hasta ese momento era un aberikola (devoto, no iniciado), pasa por un proceso de purificación que llega a convertirlo en un Omo-Orisha (consagrado). De esta ceremonia, en la que el indivi¬duo entra “impuro”, sale al final como un recién nacido y va a comenzar un proceso de purificación y desarrollo dentro de la religión, como si fuera en realidad un niño que está aprendiendo a vivir su nueva vida, para alcanzar un año después la “Mayoría de Edad”. Del cumplimiento de las normas, entre las que se encuentra el uso del vestuario religioso, dependerá en buena medida el bienestar futuro del consagrado.iyabo3

Hasta aquí el breve recorrido que queríamos dar a los lectores alrededor de un fenómeno del que ningún cubano está ajeno, pues forma parte inseparable de nuestra cultura nacional. Respeto entonces para nuestras Iyawo, las verdaderas Damas de Blanco y que sin duda alguna, dan colorido al paisaje cada vez más diverso y tolerante de nuestro país.

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