Para ayudarte a pensar y a vivir.

Tomado de Internet
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“Tenemos que aprender a aprender, no sólo a acumular datos, sino también a crear, a pensar”.

Hace ya algún tiempo tuve acceso a un libro de John Naisbitt que se titula “Once mentalidades para prever el futuro” y quería retomar la idea de este autor norteamericano, alguien profético, cuando trata el humanismo en las personas para poder sobrevivir en un mundo donde las tecnologías avanzan sin piedad sobre los hombres.
Las mentalidades son las que mantienen nuestro rumbo y nos guían para que podamos llegar seguros al destino. Un propósito común de las once mentalidades expuestas en este libro es no perderse en aquello que no es esencial, sino en cambio concentrase en las cosas que tienen y tendrán más influencia en nuestras vidas.
Aunque muchas cosas cambian, la mayor parte permanece constante.
La mayor parte de las personas no están a la caza de noticias y de cambio, sino de orientación para el futuro, de claridad en un mundo confuso. Es necesario distinguir entre el cambio real y el aparente y diferenciar entre lo fundamental y lo superfluo, las tendencias y las modas pasajeras, los verdaderos adelantos y las simples mejoras.

Algunas propuestas de John Naisbitt sobre nuestras mentalidades:

El futuro está empotrado en el presente.
Las direcciones que dará el mundo están incrustadas en el pasado y en el presente. Con frecuencia las reconocemos en forma retrospectiva, pero nuestro propósito es anticipar lo que vendrá. Aunque es fundamental estar bien informado, no es la cantidad de información que acopiamos lo que importa sino cómo la procesamos. Si somos capaces de seleccionarla y verificarla, entonces podremos descubrir los componentes que integrarán las visiones del futuro.

Concéntrese en el marcador del juego.
Considere a los deportes como modelo. Cuando un partido termina 12 a 10, ése es el marcador de juego. El resultado no cambia aún cuando haya excusas, elogios o explicaciones de los equipos ganadores o de los equipos perdedores. En los negocios las organizaciones no funcionan mejor por la retórica de sus directores ejecutivos. Importa lo que sucede en el terreno. Concéntrese en el marcador del juego en que usted está involucrado.

Comprender el poder de no tener que tener la razón.
Mucha gente está condicionada para siempre tener la razón: los padres, los maestros, los jefes. Hasta las parejas tienen grandes peleas por cosas olvidadas porque la lucha por tener la razón sigue candente a través del tiempo. Si usted tiene que tener la razón, entonces se ubicará en un camino cercado, pero una vez que experimente el poder de no tener la razón, se sentirá caminando por un campo abierto, con amplias perspectivas y en el cual usted podrá echarse a andar en cualquier dirección.

Vea el futuro como un rompecabezas.
El futuro es un conjunto de posibilidades, direcciones, hechos, giros y curvas, avances y sorpresas. A medida que el tiempo pasa, todo encuentra su lugar y todas las piezas juntas forman una nueva imagen del mundo. Al proyectar el futuro, tenemos que prever dónde van todas las piezas y cuanto más comprendamos las conexiones, más exacta será la visión. No tiene mayor sentido poner las piezas en línea recta. Tenemos que encontrar las partes que se encajan, ensamblan, conectan. Siempre están las piezas constantes, las cosas que no cambian y que son su base. Al prever el futuro la idea de un rompecabezas no sólo funciona a gran escala, sino en cualquier campo de interés o actividad.

La resistencia al cambio disminuye si los beneficios son reales.
No menosprecie a las personas. Cuando ellas se resisten al cambio -aquél que usted piensa que deben acoger con entusiasmo- usted ha fracasado en hacer transparentes los beneficios o hay buenas razones para que se resistan. En este caso, busque las razones de la resistencia en lugar de lamentarse. Hay, por supuesto, cambios en los cuales la resistencia al cambio es el resultado de la terquedad o la ignorancia. Usualmente hay gente que acoge el cambio porque percibe que será beneficiada.

Las cosas que esperamos que sucedan siempre suceden más lentamente.
Recuerde que las expectativas siempre viajan a mayor velocidad. Como sucede con la especie humana y otras manifestaciones de la naturaleza, casi todos los cambios son evolutivos y no revolucionarios. Las cosas simplemente llevan tiempo, casi siempre más del que esperamos.

No se obtienen resultados con la resolución de problemas sino con el aprovechamiento de las oportunidades.

Quienes buscan las oportunidades saben que lo que las presente es el futuro con sus cambios. Quienes solucionan los problemas necesariamente tienen que ver con el pasado. Los tiempos de cambios son tiempos de oportunidades. Cuando las relaciones entre las personas y las cosas varían, las nuevas yuxtaposiciones que crean nuevos deseos y necesidades, ofrecen nuevas posibilidades. Esté pendiente de quienes aprovechan las oportunidades y haga algo con ellos.

Otras dos:

No sume a menos que reste.

No olvide la ecología de la tecnología.

 

John Naisbitt es un reconocido economista y futurista contemporáneo, orador y consultor de importantes corporaciones y jefes de estado. Ha estudiado en las universidades de Harvard, Cornell y Utah. Fue profesor visitante en la Universidad de Harvard y en la Moscow State University. Se ha desempeñado como ejecutivo en IBM y en Eastman Kodak. Ha vivido en tres continentes y viajado a través del mundo ofreciendo conferencias y seminarios. Posee quince doctorados honorarios en humanidades, tecnología y ciencias. Actualmente vive con su esposa Doris en Viena, Austria.

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